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Archive for enero 2012

Je t'attends


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Je t'attends

Esta semana he descubierto la cafetería/restaurante Je t’attends. Se encuentra en la c/ Aribau, casi tocando a la c/ Londres (Aribau, 177) y es una delicia de lugar.

La entrada es discreta y el lugar está decorado en clave minimalista y funcional pero, a la vez, tiene un aire que recuerda al salón de una casa inglesa dado que, en una de las salas, las mesas son de comedor y las sillas son butacas estampadas a rayas y florecitas.

La cafetería tiene tres espacios diferentes. La primera sala tiene mesas y sillas de madera y el espacio invita a estar charlando con los amigos mientras se toma algo. La segunda habitación, en cambio, transmite mucha tranquilidad y equilibrio y sugiere más quedarse un buen rato a leer o a hojear una revista, a trabajar, a charlar de una forma más íntima o, simplemente, a observar y ver cómo pasa el tiempo. Esta sala es la que tiene las mesas de comedor y las butacas. Y, por último, la tercera habitación. Esta se ha diseñado con la intención de poder hacer cursos, charlas, talleres, catas… de modo que hay una mesa grande de madera consistente y sillas alrededor. Por el momento se puede reservar esta sala para desayunos de empresa o utilizarla como un espacio más con el que disfrutar con los amigos.

Además de beber cualquier cosa, se pueden comer pasteles (¡caseros y riquísimos!), dulces y bocadillitos.

¡Ah! ¿Y lo más cool? Tanto la escalerita que accede a la cafetería como la barra del bar están cubiertas de la baldosa típica barcelonesa.

La verdad es que me ha parecido un sitio muy agradable e ideal para pasar la tarde, ¡100% recomendable!

Je t'attends

Je t'attends

Je t'attends

El horario de la cafetería es de 8h a 20.30h, de lunes a viernes, de 9h a 20.30h, los sábados, y de 9h a 14h, los domingos.

ACTUALIZACIÓN (2014): esta cafetería, por mala suerte, ya no existe!! una pena 

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Hace mucho tiempo que me encaaaanta esta tienda. Nice things es una marca de ropa y complementos para la mujer y, recientemente, han desarrollado también una línea para niños.

Lo que para mí la hace especial y la diferencia de otras marcas es que cuida mucho los pequeños detalles logrando que todas sus piezas tengan un toque de originalidad que las hace únicas.

Su fundadora, Paloma Santaolalla, es vasca y tiene tiendas repartidas por todo el país. Actualmente en Barcelona hay 3 tiendas de mujer, una para niños y un outlet. Su página web es http://www.nicethings.es

Estas Navidades los Reyes Magos han sido muy generosos conmigo y me han traído diferentes cosas de la marca.

Aquí os dejo las fotos!

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Marruecos... mágico


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Tetuan

Estas Navidades hemos hecho una mini-mini-ruta por Marruecos. Ha sido un viaje express puesto que salimos de Barcelona el día 23 por la mañana y el 26 a mediodía estábamos ya de vuelta en el aeropuerto del Prat, pero no por eso ha dejado de ser menos especial.

De hecho, ha sido un viaje muy, muy especial porque hemos ido a conocer nuestras raíces. Mi madre nació en Tetouan, cuando era protectorado español, y vivió ahí 4 años. De allí fueron a Ceuta, donde vivieron 3 años más, y después ya vinieron para Barcelona, pero no había vuelto nunca a la ciudad que la vio nacer. Por eso este viaje en sí ya tenía un significado especial, no íbamos simplemente para hacer turismo, queríamos ver el edificio donde había vivido con sus primos y tíos, el lugar donde trabajaba mi abuelo… como decía, conocer las raíces.

La primera escala del viaje, sin embargo, fue Chaouen o Chefchaouen, que es como estaba escrito en todas partes. Allí vivió mi abuela materna (cuando tenía un añito) con su madre y sus 6 hermanos. La ciudad está un poco más al sur de Tetouan y más al interior, y tiene dos partes: la ciudad moderna y la Medina.

Indescriptible. Tan bonito, tan… mágico. Todos los edificios de la medina son de color azul y blanco, representando al mar y al cielo. Encontramos la pensión que había sido de mi bisabuela y donde mi abuela y sus hermanos habían vivido, y nos dejaron entrar a visitarla y ver incluso las habitaciones. Paseamos por la medina y fuimos a la cascada donde, todavía hoy, las mujeres marroquíes lavan la ropa a mano.

Como realmente me cuesta describirlo, dejo unas cuantas fotos para que las veáis porque, a menudo, una imagen vale más que mil palabras.

Chaouen

Chaouen

Chaouen
patio interior de la pensión de mi bisabuela
Chaouen
vistas desde el tejado de la pensión

ChaouenChaouenChaouen

Chaouen

Chaouen

Chaouen


En Chaouen estuvimos el día 23 y medio 24. El 24 después de comer fuimos para Tetouan, segunda escala del viaje. ¡Qué contraste! Todo lo que Chaouen tenía de pequeño, recogido y tranquilo, lo tenía Tetouan de metrópoli grande, caótica y en constante movimiento. Llegamos a media tarde y fuimos directos a la Medina: personas yendo de un lado para otro, tiendecitas montadas en medio de la calle vendiendo todo tipo de cosas (ropa, fruta, verduras, zapatos, bolsos, electrodomésticos pequeños, móviles… ¡de todo!), vendedores gritando para atraer clientes, gente cruzando la calle sin respetar ni los pasos de cebra ni las señales de tráfico… y, a pesar de todo, la sensación de poder pasear sin agobios en medio del caos. Esa tarde un guía improvisado nos llevó hasta el edificio donde había vivido mi madre, el hospital donde nació y el edificio donde vivía mi bisabuela. Qué sensación tan especial…

Al día siguiente volvimos a la Medina para conocerla más a fondo. Nos encontramos de nuevo con una persona que nos hizo de guía y fue una gran suerte porque nos llevó por rinconcitos y callejuelas que, sin él, no hubiéramos visto. La Medina de Tetouan es tan grande y tan laberíntica que es muy fácil perderse, pero tiene tiendecitas únicas y vistas preciosas de la ciudad desde el interior de alguna de ellas.

Tetuan
Vistas des de el tejado de una tienda de alfombras

Tetuan

Tetuan

Tetuan
Tetuan
cementerio musulmán de la ciudad
Tetuan

Después de comer en un restaurante muy marroquí y nada turístico cogimos el coche nuevamente para ir hasta Tánger dado que a la mañana siguiente, muy tempranito, salía nuestro vuelo hacia Barcelona.

En Tánger a duras penas pudimos dar una vuelta por el centro, la Medina, porque ya era oscuro y hacía mucho viento, de modo que no apetecía mucho pasear por la calle. De lo que sí tuvimos tiempo fue de comprar “chuparquía”, un dulce muy dulce típico de Marruecos.

Cuando ya estábamos en el aeropuerto esperando para poder embarcar y entrar en el avión, tenía una sensación muy extraña: me sentía muy llena y muy feliz de haber conocido esas ciudades que también forman parte de mi historia, triste por tener que irme, y con la convicción absoluta de que volvería.