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Archive for noviembre 2013

and finally… NYC


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nueva york

Sí, la última parada de nuestro viaje a EUA fue Nueva York. Demasiada corta para mi gusto, apenas tuvimos 2 días y medio para disfrutar de una ciudad que es inagotable, pero no voy a quejarme ahora, que el viaje que hicimos fue más que completo. De hecho fue una visita diferente puesto que, debido al poquito tiempo, no fuimos a ninguno de los lugares típicos que solemos visitar y nos dedicamos a conocer cosas nuevas.

Dos días y medio pero intensos, seguramente los más intensos de todo el viaje, con una agenda bien apretada. Para empezar, nada más dejar las maletas en el hotel fuimos directos al estadio Barclays Center donde pudimos disfrutar de un Brooklyn Nets - Miami Heat, gentileza de Rícard como regalo para los 18 de mi hermano, con unos hotdogs i cheeseburgers con patatas por cena y un final de partido al borde del infarto.

El sábado por la mañana, el último regalo: una clase de trapecio (!!!). Mi intención es escribir en algún momento un post sobre ello, así que no me detengo ahora. Y, por la tarde, un encuentro y una cena bien entrañable: quedamos con unos amigos que viven en Brooklyn desde hace 10 años. Él es de Barcelona y ella, de New Jersey. Nos enseñaron su estudio en el barrio de Dumbo (los dos son artistas), nos embelesamos con las vistas más bonitas de Manhattan desde bajo del puente de Brooklyn y compartimos una cena de hummus, pizza, arroz, ensalada y vino en su acogedor apartamento, entre risas, proyectos de futuro, sueños y cambios. Fue una velada muy especial, gracias por ese rato Martí & Celest.

A la mañana siguiente, gran evento: la maratón de NY. Ni siquiera éramos conscientes que se celebraba ese fin de semana hasta que llegamos a la ciudad, así que fue una grata sorpresa. Fuimos a ver y a animar a los corredores en distintos puntos del recorrido. Mientras los miraba (admiraba) y aplaudía, me di cuenta de que no se trataba solamente de una carrera de 42km (el "solamente" sin ánimo de menosprecio, que ya me gustaría a mí poder correr la mitad), era mucho más que eso: eran retos personales, promesas cumplidas, sueños realizados… tantos como corredores había. Y lo veías por los mensajes que llevaban en camisetas y carteles, y por cómo les animaba el público. Verlo fue realmente conmovedor. Me gustó mucho haber coincidido con la maratón. Rícard quiere correrla en 2015 así que, quién sabe, quizás dentro de un par de años estemos allí otra vez…

Con tanta actividad, el tiempo para perderse entre callejuelas y descubrir pequeños cafés acogedores y tiendas sugerentes se vio reducido casi a cero así que la selección de este post es más pobre de lo que me hubiera gustado. Aprovechamos la tarde del domingo para pasear primero por la zona de Williamsburg de Brooklyn y,  más tarde, antes de cenar, por el West Village, Nolita, Soho y alrededores pero, al ser domingo, muchos establecimientos cerraban antes así que no pudimos ver mucha cosa. Aún así, no cambio por nada lo que hicimos esos dos días, cada momento fue especial, más que cualquier cafetería o tienda que pudiera encontrar.

A pesar de esto, estas son las tiendas y lugares que vi y probé que creo que merecen una visita más relajada!

1. Brookfarm. 75 South 6th Street, Brooklyn (Williamsburg) (www.brookfarmgeneralstore.com)
Una tienda preciosa. Preciosa. Venden todo tipo de cosas para la casa y uso personal, bien hechas, bonitas, de diferentes partes del mundo. Me imagino eso de que la calidad tiene un precio y la importación también, así que no es una tienda barata, pero yo creo que para darse un capricho, aunque sea pequeño, sí da :)
(imágenes sacadas de su web)

Brookfarm store

Brookfarm store

Brookfarm store

2. Erica Weiner. 173 Elizabeth Street (entre Spring y Kenmark Streets), Manhattan (NoLita).
Esta es la tienda de Erica, una chica que hizo, de su hobby, su trabajo. Aprendió sola a hacer joyas como vía de escape y relajación después del trabajo y, en un año, su afición se convirtió en su oficio. En su tienda hay auténticas preciosidades, hechas por ella y su equipo, o compradas de diferentes países y ciudades (Marruecos, Londres y todo EUA) para todos los gustos y de todos los precios. Algunas me parecieron realmente bonitas, súper delicadas, sencillas, elegantes.
(imágenes sacadas de su web)

Erica Weiner jewelry

Erica Weiner jewelry

Erica Weiner jewelry

3. Peasant. 194 Elizabeth Street, Manhattan (NoLita).
Rícard y yo estábamos helados de frío cuando decidimos entrar aquí. Aún faltaba un rato para cenar pero el viento que había, junto con las bajas temperaturas, lo ponía muy difícil para pasear. El local es precioso. De ladrillo, techos altos, tipo loft industrial, y con una gran mesa para quince ó veinte personas de madera robusta en medio, y mesas más pequeñas a su alrededor. Y velas, muchas velas encendidas. Al lado de la puerta de entrada, un rincón muy acogedor con bancos, taburetes, mesas bajitas y cojines para sentarse a picar algo o tomarse una copa de vino mientras esperas la hora de cenar. Y eso hicimos. Después del helor que se nos había metido en el cuerpo, aquel espacio tan confortable, cuidado y agradable supo a gloria. Para repetir sin duda cuando volvamos a la ciudad (porque volveremos ;p), y para quedarse a cenar, que eso no lo hicimos.
(siento que solo haya esta foto - sacada de su web - pero es que el lugar era tan oscuro que ni me molesté en sacar la cámara de fotos. Aún así, merece la pena, palabra! ;))


Peasant, NY

4. The butcher's daughter. 19 Kenmare Street (en la esquina de Elisabeth Street), Manhattan (NoLita).
Otro sitio al que volveremos cuando vayamos. Es un juice bar & café donde puedes desayunar, comer, cenar y tomar el brunch los fines de semana. 100% vegetariano, con una carta original y sabrosísima. Y una decoración que quita el hipo, combinando elementos industriales con madera y detalles más bohemios. Nosotros cenamos súper bien y está apuntado para repetir.
(la segunda imagen es del blog designlovefest)

The butcher's daughter

The butcher's daughter
The butcher's daughter

Y hasta aquí nuestra mini-ruta por EUA.  Si quieres, puedes ver los posts de Boston y Filadelfia aquí y aquí. Espero que si vas a alguno de estos sitios estos posts te sean útiles y, si pruebas alguna de nuestras recomendaciones, estaré encantada de leer tu opinión a la vuelta!

Que acabes de pasar buena semana y un excelente (aunque fresquito) fin de semana!!

pd. Si te interesa más información sobre Nueva York, puedes ver otro post aquí

la espera


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meiomaio

Mi madre me recoge a las 8.40 AM del domingo. Nos va a sobrar tiempo, lo sabemos, pero, aún así, la noche anterior decidimos esta hora, ninguna de las dos se arriesgaría a llegar un minuto tarde. Durante el trayecto vamos charlando de eso y aquello, saltando de un tema a otro sin orden ni concierto. Esta vez conduzco yo y a esta hora de la mañana es una delicia, apenas nos cruzamos con otros coches. El conducir, cuando me conozco el recorrido, tiene un efecto relajante en mí, siento que es como si estuviera conduciendo mi vida, firme, segura, con convicción.

Llegamos y aparcamos sin problema. Cuando cruzamos las puertas correderas me llega ese olor familiar: esa mezcla de olor a desayuno y goma pero, sobre todo, de risas, nervios, espera, ilusión, tristeza, reencuentros y separaciones, abrazos, besos, lágrimas, cansancio, expectación, alegría… esa mezcla de emociones que vienen de golpe y sientes en el cuerpo antes que en tu cabeza.

Hemos llegado 10 minutos antes. Miramos las pantallas informativas y vemos que el vuelo va en hora. Entramos en una de las tiendas para acortar la espera, pero las dos curioseamos distraídas, más pendientes del reloj de lo que se va a llevar esta temporada en calzado. Decidimos ir hacia la barra metálica y permanecer ahí, y empezamos a mirar esa puerta corredera de cristal fijamente, como cuando miras una olla esperando a que el agua empiece a hervir, como si el hecho de mirarla fijamente habría de acelerar el tiempo de ebullición. Nosotras igual, sin desviar la mirada, esperando que se abra de un momento a otro y aparezca él.

Los minutos se hacen eternos. De repente, un whatsapp en cada uno de nuestros móviles, un "ueeeee" desde su teléfono de aquí. Miramos más fijamente si cabe esa puerta, intentando con todas nuestras fuerzas hacer que las cruce ya, que esté aquí ya. Es una tontería, digo para mí, hace 21 días que lo dejamos y estuvimos con él pero, aún así, las ganas de verlo y abrazarlo (por mucho que le pese) son inmensas, se echa de menos. Y mientras pienso esto se abren las puertas y allí está él, alto, apuesto, con cara de cansado pero guapísimo (está mal que lo diga yo?), buscándonos con la mirada. Y a pesar que quiero contenerme y esperar a que llegue hasta nosotras, no lo puedo evitar: pegando un chillido, echo a correr hacia él y me abalanzo encima suyo, achuchándolo tan fuerte como puedo, intentando transmitir en ese abrazo las ganas que tenía de tenerlo nuevamente aquí, aunque solo sea una semana. Cuando me despego (o, mejor dicho, cuando me despega él), se abraza también con mi madre para después empezar a andar hacia el coche los tres, cada una a un lado suyo, sin apartar la mirada de él, con una sonrisa que nos cubre toda la cara. Qué bueno es tenerlo aquí.

Feliz semana :)

hug


imágenes:
1. vía blog meiomaio
2. vía pinterest

best Boston guide ever :)


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Boston

Siguiendo con la crónica del viaje a EUA, Boston fue el segundo destino (Filadelfia fue el primero). Aquí ya nos reunimos los cuatro y estuvimos disfrutando de unos colores otoñales preciosos que iban del dorado al rojo caldera, largos paseos por parques, y recorridos por calles y plazas que ya empiezan a ser familiares.

En cuanto a los sitios que comimos y paramos a retomar fuerzas, mi hermano tuvo el detallazo de preparar un listado de lugares teniendo en cuenta mis gustos y preferencias así que el título del post, aunque quizás peque de un pelín engreído, es bastante cierto porque los sitios están seleccionados con mucho esmero y cariño :)

1. Swish Shabu (japonés). 84-86 Peterborough Street, Boston. 
Lo probamos el primer día y fue genial porque los cuerpos de Rícard y el mío empezaban a pedir a gritos menos bocadillo y calorías. Este restaurante tiene su gracia porque cada mesa tiene dos fogones eléctricos. Y, pidas lo que pidas, te lo traen crudo. Nosotros pedimos carne con verduras y fideos. Nos trajeron la comida junto con dos ollas con caldo que pusieron en el fuego. Cuando el caldo se calentó un poco, empezamos a meterle la comida y se hizo todo en un momento. El caldo (dos tipos diferentes) le da un gusto súper bueno y te lo comes todo el rato caliente.
Quizás esto existe también aquí pero yo no lo había visto nunca y me pareció súper original. El local no tiene nada de especial pero desde luego la comida merece la pena.

Swish Shabu Boston

Swish Shabu Boston

2. Roast Beast. 1080 Commonwealth Avenue, Boston.
Este sitio también tiene su qué. Es un local muy pequeñito, con apenas unos taburetes y una barra para sentarse y comer, donde solo sirven bocadillos de roast beef. Pero qué bocadillos! La carne se deshace totalmente en la boca, están increíblemente buenos. El sitio abrió hace un año, debido a que su dueño, un chico de 24 años recién salido de la BU (Boston University) recordaba de su infancia unos bocadillos de roast beef de un restaurante que cerró. Su objetivo era recuperar ese roast beef de calidad y lo cumple sobradamente. Puedes escoger entre 3 tipos de pan, 3 tamaños diferentes, y un buen surtido de salsas y toppings. Si te gustan los retos (y el picante) hay un desafío: comerte uno de los bocadillos, tamaño grande, con la salsa thermonuclear sauce, una salsa extra picante hecha con nosequé que es lo que se usa en la India para defenderse de los violadores (o eso nos dijeron). Si logras acabarte el bocadillo invita la casa y tu foto se cuelga en la pared del local. Yo probé una muestra diminuta de esa salsa y acto seguido me bebí una botella de agua de 0,5l entera. Sentía que estaba en llamas!

Roast Beast Boston

3. Tatte, bakery & cafe. 1003 Beacon Street, Brookline (aunque hay dos más en Cambridge, puedes ver las direcciones en su web tattebakery.com)
Una pastelería y cafetería muy acogedora y agradable que hace unos dulces suuuuper buenos. Esta la descubrimos en el viaje del año pasado y creo que desayunamos allí cada día. Eso sí, como el lugar es chiquitito, a veces hay problema de overbooking y no queda otra que comérselo en la calle.

Tatte, bakery&cafe

Tatte, bakery&cafe

Tatte, bakery&cafe

4. Max Brenner. 745 Boylston Street, Boston.
Ojo a su presentación: un restaurante y cafetería donde TODO tiene chocolate. Vale, todo no, pero el 98% de su carta sí. Nosotros fuimos a comer solo el postre y el olor del local era a chocolate puro. La carta tenía opciones infinitas (la de postres es tan grande como la del menú). Es para ir un día a ponerse morado de dulce y no sentirse culpable después.

Max Brenner, Boston

Max Brenner, Boston

5. Osaka (japonés). 14 Green Street (casi en la esquina con Harvard Street), Brookline.
Este fue el japonés al que fuimos para celebrar el cumpleaños de mi hermano. Es un sitio muy tranquilo y agradable, y tienes la posibilidad de ver cómo preparan tu comida en directo. Es un espectáculo, los cocineros tienen un arte increíble en manejar los cuchillos y prepararte unos yakisoba, un arroz, carne, pescado o lo que sea en un santiamén.

Osaka, Boston

Osaka, Boston

6. Tealuxe. Brattle Street, esquina Palmer Street, Cambridge.
Para toda aquella persona que le guste disfrutar de una buena taza de té. Es una tienda y cafetería que tiene un surtido variadísimo. También venden unas teteras y unas tazas súper bonitas, de colores. Con el frío que estaba haciendo, la verdad es que apetecía entrar, sentarse y tomar un buen tazón bien calentito. 

Tealuxe, Cambridge (MA)


7. West Elm. 160 Brookline Avenue, Boston.
Me lo hubiera quedado todo de esta tienda. Pero me conformé con una funda monísima para el ipad y dos guantes diminutos, hechos a mano, como adorno del árbol de Navidad. Es una tienda de muebles y decoración y la tenía fichadísima por internet de modo que cuando la vimos de carne y hueso no me lo podía creer. Tienen todas las pijadas que te puedas imaginar y, en el mismo momento que las ves, te entra la necesidad de comprarlas todas. El estilo, tanto de decoración como de mobiliario, es precioso y es para ir sin prisas ni con nadie a tu lado que te vaya diciendo "ya está? ya podemos irnos?"

West Elm

West Elm

West Elm

8. Anthropologie. 48 Brattle Street, Cambridge.
Otra tienda de la que te lo llevarías absolutamente todo. Tienen ropa, utensilios de cocina, algunos muebles, bolsos… y todo tiene una base sencilla, desenfadada, pero siempre con un toque de sofisticación. Es una tienda preciosa. Yo me conformé en comprar un pomo para el zapatero que tengo en el pasillo. Puedo asegurar que ahora mismo es el mueble más sofisticado de mi casa :p

Anthropologie

Anthropologie


Y hasta aquí Boston. La semana que viene, si me da tiempo, acabo con el listado de Nueva York. Que tengas un muy buen fin de semana!!

pd. Las imágenes de West Elm y Anthropologie las he sacado de sus páginas web (aquí y aquí)

pd 2. Anteriores posts de Boston, por si te interesa, aquí y aquí 


un aprendizaje & una soupe au pistou


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soupe au pistou

Empecé mal. Excesivas expectativas y tensión. El tiempo, estructurado en mi rígida planificación diaria, demasiado corto, y lo sabía.

Los ingredientes que había comprado el día anterior, todos expuestos y alineados en el mármol de la cocina. A su lado, la receta escrita a mano en francés, otro ejemplo de cómo nos cuidaron Thierry & Sylvie cuando estuvimos este verano con ellos en La Provenza, al enviarnos por correo una libreta con las recetas que más nos habían gustado escritas por Sylvie; junto a su letra, garabatos míos con la traducción de algunas palabras que había tenido que buscar en el diccionario. El delantal puesto, las ollas encima de los fogones y de fondo Norah Jones, en un intento absurdo de crear una atmósfera tranquila y rebajar la presión que absolutamente nadie (más que yo misma) me había impuesto.

Volví a mirar el reloj. Vale, 30 minutos para cortar todas las verduras; 10 para que se hagan al dente en la olla; 30 más, como dicta la receta, para mezclarlas con el agua hirviendo y unos últimos 5 para añadir el pesto que prepararé mientras la verdura reposa en el agua. 1h 15m en total. Si me ceñía a los tiempos sí tendría tiempo de hacerla. Antes de empezar, una voz en mi cabeza decía "sabes que así no saldrá. Está todo forzado. Hay presión y poco tiempo. Esta no es la manera de disfrutar cocinando". La acallé subiendo el volumen del cd.

soupe au pistou

soupe au pistou



Cuando llevaba 40 minutos pelando y cortando calabacines, judías y tomates estaba a punto de llorar. Ya me había pasado del tiempo destinado a esa parte, la cantidad de verdura que estaba saliendo me parecía descomunal para una sopa, y el "disfrutar cocinando" se había ido a la porra des del momento que no había dejado de mirar el reloj para ver cuanto tiempo me quedaba, es decir, des del minuto 1. En ese momento me planteé si dejarlo todo tal cual, ir a ducharme y prepararme un plato de espaguetis para poder salir de casa a la hora y sin sacar el hígado por la boca. Lo cierto es que no lo hice porque no sabía qué hacer con tal cantidad de verdura cortada (mi imaginación en la cocina es muy limitada por el momento) y, siendo totalmente sincera, porque no me gusta dejar las cosas a medias: lo que empiezo procuro acabarlo y, aunque no salga bien, por lo menos lo he intentado hasta el final y, con un poco de suerte, he aprendido algo en el proceso.


Así que continué. Con ninguna esperanza ya de que saliera algo comestible de todo el lío que estaba armando. Y curiosamente (probablemente no), sin esa expectativa me relajé totalmente y, entonces sí, empecé a disfrutar del proceso. Continué cortando las zanahorias, y después las patatas, esta vez con mucho cariño, sin maldecir que hubiera tantas. Preparando el pesto me divertí de lo lindo, machacando a conciencia los piñones y la albahaca, y salpicándome con el tomate y el aceite. Me sentía como un niño que juega, sin ningún objetivo, simplemente porque se lo pasa bien. Como estaba 100% convencida de que aquello no llegaba a buen puerto, lo hice por diversión, y qué divertido fue.

Y lo mejor de todo? Cuando acabé y me di cuenta de que realmente había salido una soupe au pistou y que, además, estaba buena. Perdón, muy buena (hay margen de mejora, por eso, lo sé). La sensación de satisfacción y felicidad invadían todo mi cuerpo. Quería llamar a alguien y contarle mi hazaña. Estaba contenta, no tanto porque finalmente hubiera salido la sopa (que también, no lo voy a negar) sino porque una vez más, en esta ocasión en la cocina, se había demostrado que, cuando te relajas, las cosas salen prácticamente solas. Cuando no te obsesionas ni te presionas y dejas que las cosas sucedan, todo fluye. Y, lo mejor, que cuando te entregas es cuando realmente disfrutas del proceso.

soupe au pistou



soupe au pistou

soupe au pistou


Soupe au pistou (sopa típica francesa, requetebuena, ideal para los días de frío!)
receta para 8-10 personas
tiempo de realización: casi 2horas (yo soy lenta así que quizás un poco menos pero, aún así, lleva su tiempo)

ingredientes

- 1kg de calabacín

- 1kg de zanahorias
- 1kg de judías verdes
- 500g de judías rojas (crudas)
- 350g de judías blancas (crudas)
- 6 tomates (a gusto del que se va a comer la sopa, se le puede quitar la piel, o no)
- 2 patatas
- 4 cabezas de ajo
- unas hojas de albahaca
- 1 puñado de piñones
- sal y pimienta
- aceite de oliva
- queso parmesano


preparación

1. Lavar todas las verduras y cortarlas todas en trocitos bien pequeños (menos las judías blancas y rojas, se entiende. Éstas deberán haberse dejado en remojo la noche anterior para que se ablanden un poquito)

2. Meterlas todas (menos las patatas) en una olla (ó dos, como en mi caso, a falta de una olla suficientemente grande para todo), con un poco de aceite de oliva, a fuego lento hasta que estén un poco hechas pero todavía crujientes

3. En otra olla, poner a hervir 1litro y medio de agua, con sal. Cuando esté hirviendo, añadir las verduras y dejarlas media hora a un fuego medio. En el último momento (cuando falten 3 ó 4 minutos), añadir las patatas

4. Mientras las verduras están en el agua, en un mortero machacar las 4 cabezas de ajo, las hojas de albahaca, el puñado de piñones y añadir un chorro de aceite de oliva, sal y pimienta. Finalmente, añadir también 2 tomates y machacarlo todo junto

5. Añadir la mezcla en la olla con las verduras y calentarlo todo junto unos minutos más a fuego lento

6. Servirla con un poco de parmesano rallado por encima

soupe au pistou

A disfrutarla!



pd. gracias Silvia & Dani por aclarar unos conceptos culinarios básicos antes de que me metiera al lío! :D

segafredo espresso


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segafredo espresso Barcelona

Cuando el fin de semana pasado fuimos a correr, después de la carrera teníamos los dos un hambre atroz así que, para homenajearnos por haber madrugado un sábado por la mañana y por pegar la sudada que hicimos, desayunamos como dos campeones en un sitio que nos gustó mucho.

No me conozco nada bien la zona del hotel W así que íbamos a ver qué encontrábamos y, para mi sorpresa, dimos con un montón de cafeterías y restaurantes de lo más bonitos, frescos y agradables (supongo que no es para sorprenderse tanto teniendo en cuenta que este hotel atrae mucho turista). 

De toda la variedad que había, nos decantamos por Segafredo (segunda sorpresa de la mañana: no sabía que la empresa conocida por el café que hace tuviera también restaurantes propios) pero yo me apunté por lo menos dos más para volver y probar.

segafredo espresso Barcelona

segafredo espresso Barcelona

Es un local grande, espacioso y abierto, con unas cristaleras impresionantes, a pie de playa, y esto me encantó. En la entrada hay una gran terraza, con mesas de todos los tamaños, cuadradas y redondas, y unos sofás para apoltronarse y disfrutar de no hacer nada.

El interior, por eso, no es menos. La decoración es relajada y desenfadada, con muy buen gusto y con un claro predominio de la madera, que favorece esa sensación de naturaleza, bienestar y desconexión. Y las cristaleras son un punto a favor importante ya que no tienes la sensación de estar dentro, y puedes ver el mar perfectamente. 

segafredo espresso Barcelona

segafredo espresso Barcelona

La verdad es que nos gustó, por eso he querido compartirlo.

La única pega... no es barato (aunque yo me lo temía peor). Pagamos 18€ por un bikini, unas tostadas con mantequilla y mermelada, un croissant de chocolate, un zumo de naranja natural y un café con leche.

Yo lo vi un lugar ideal para ir una mañana, sin prisas, a desayunar y quedarse un rato leyendo un buen libro o trabajando con el portátil enfrente del mar mientras te toca el solecito en la cara, o una muy buena opción para ir con la familia o los amigos y disfrutar de una buena paella/marisco (que desconozco si hacen pero en mi cabeza está claro que sí), con una larga sobremesa, para acabar paseando por todo el paseo marítimo hasta llegar al puerto olímpico. 

segafredo espresso Barcelona

segafredo espresso Barcelona

Si te apetece el plan, los encontrarás en:

. dirección: passeig del mare nostrum, 19-21 (playa hotel W). L4 Barceloneta
. horario: de lunes a domingo, de 7h a 02h (viernes y sábado, hasta las 2.30h)  

Buena semana!!

cena KINFOLK en Barcelona


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cena kinfolk Barcelona

Día? sábado 9 de noviembre. Hora? a las 21h. Lugar? galería h2o, en Gracia. Número de personas? hasta 30.

Esto era todo lo que sabíamos cuando nos apuntamos a la cena Kinfolk en Barcelona que organizaban The Openhouse Project.

Yo hacía un tiempo ya que había descubierto la comunidad Kinfolk y su revista y que me había enamorado perdidamente de la filosofía que transmiten en cada uno de sus artículos. El saborear las pequeñas cosas, abogar por las cosas simples y caseras, disfrutar de un tiempo más lento y huir de la vorágine en la que estamos habitualmente sumergidos, encontrar nuevas cosas para crear y hacer, y disfrutar de la buena compañía entorno a una mesa.

Desde hace un tiempo, diferentes colaboradores de Kinfolk crean eventos donde se reúne gente que no se conoce para comer o cenar porque entienden que la suma de compartir una rica comida con una buena conversación ayuda a que uno se sienta más equilibrado, más centrado.

Mientras estábamos de viaje, nos enteramos que se organizaba una cena Kinfolk en Barcelona y, como teníamos curiosidad y ganas de ver cómo iba un evento de este estilo, nos apuntamos. 

Fui bastante nerviosa y casi arrepentida. A decir verdad, eso de socializar con gente que no conozco no es mi punto fuerte, me considero más bien tímida pero bueno, uno tiene que salir de su zona de confort de vez en cuando, no?

Cuando llegamos a la galería todavía no había nadie y eso me tranquilizó un poco, me dio tiempo a hacerme con el espacio sin la presión de tener que hablar con nadie. Andrew, uno de los dos creadores de The Openhouse Project, nos dio la bienvenida y lo cierto es que su naturalidad e informalidad ayudaron a relajarme.

El espacio era muy bonito. Una gema escondida en la calle Verdi. Una galería pequeñita, blanca y minimalista, con un jardín interior de ensueño, con plantas, árboles y flores por todos lados y, bajando dos escaleras, un segundo jardín, igual de bonito, un poco más escondido. Las velas que habían repartido por todo el espacio le acababan de dar un aire romántico, casi bucólico.

cena kinfolk Barcelona
La mesa por su parte era impresionante. Delicada, fina, preparada con un gusto impecable. Cuando llegamos todos, y después de habernos tomado una copita de vino del Celler-Frisach en el jardín, pasamos a sentarnos y a cenar. La comida iba a cargo de The Parmentiers y verdaderamente se lucieron. Comimos súper bien. Platos cotidianos con un toque de sofisticación, comida casera pero refinada.

Una vez sentados, las conversaciones comenzaron a fluir de forma natural, un vaivén de presentaciones, experiencias, curiosidades e información interesante. A pesar de que estar sentada con personas desconocidas no saca a relucir mi yo más cómodo, disfruté de las conversaciones, de la gente y de la comida, y la noche pasó antes de que nos diéramos cuenta.
cena kinfolk Barcelona

Cuando acabamos la cena, Vent'up nos ofreció un pequeño concierto de percusión en el jardín, que pudimos escuchar acompañándolo con un gintonic.

De vuelta para casa, casi a las 2h de la madrugada, con Rícard comentábamos satisfechos la experiencia. Sin duda era algo diferente a lo que hacemos habitualmente, y sin duda también nos movemos con más comodidad en entornos que ya conocemos, pero el hecho de habernos atrevido a probarlo (ya sé que lo estoy planteando como si hubiéramos entrado en una jaula con leones salvajes y hambrientos, y que no es para tanto pero bueno, a veces para uno lo es) y con un buen resultado final, dejó en nuestras caras una sonrisa de satisfacción y enorgullecimiento personal que todavía nos acompañaba cuando nos acostábamos. 

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

cena kinfolk Barcelona

Que pases un buen fin de semana!

pd. la decoración del jardín iba a cargo de Lobster's days y la decoración floral, exquisita y delicada, a cargo de Chabeli Floral Design